Lo que triunfó con la destitución de Harald Beyer fue la injusticia, porque cuando, en una corte se presenta libremente los argumentos de una defensa, y se refuta cada uno de los puntos que se le imputan a un acusado, salvo raras excepciones, lo que triunfa es el buen juicio y la sensatez. Eso no fue lo que ocurrió, ayer, en el senado de la república. Lo que ocurrió fue la derrota del sentido común y de la honra. No podemos, como sociedad, permitir que las personas que dicen representarnos, invoquen razones estrictamente políticas para juzgar, fuera de todo margen de raciocinio lógico y sensatez a una persona que, dignamente, es capaz de presentar y defender su caso a toda prueba. Leer más... Comentarios (11)















